Recuerdo las navidades de chico donde con mi hermana y prima nos proponíamos actuar situaciones que habían pasado en el año. Por falta de ideas, terminábamos actuando cosas relacionadas con el nacimiento de Jesús como probablemente en muchas casas ocurría. Supongo que en medio de las oportunidades que abrían los encuentros familiares y el fin de año, queríamos hacer algo distinto, algo especial, y sin saberlo, promover la reflexión.

Es Diciembre, y además de las luces navideñas, el color blanco y rojo, y las altas temperaturas en varias ciudades de Chile, las personas van de un lado a otro movilizadas por el estrés propio de fin de año a nivel laboral y a nivel familiar, pero también, entre tantas actividades, aparecen espacios para mirar hacia atrás, reunirse y evaluar un 2023, probablemente ajetreado.

Decir ajetreado no es por sesgo personal, aunque probablemente algo de ello exista. Lo que señalan la mayoría de los líderes de las más de 20 organizaciones con las que hemos trabajado en Hux Consultores, es que hay mucho agotamiento, estrés e incluso, se escucha cada vez más la palabra burnout.

Burnout no es sólo preocupación, ni tensión, ni estrés, es un estado aún más intenso donde las personas resienten física y emocionalmente un cansancio extremo. La sensación es de no poder controlar el entorno y funcionamos como cuando nuestro computador se demora en abrir archivos, o cuando nuestro celular sólo tiene un 1% de batería.

Los costos que está trayendo un 2023 intenso, es que más personas se sienten afectadas emocionalmente, tristes, angustiadas, desconectadas de su entorno cercano como familia, amigos y por qué no decirlo, ellos mismos. No estamos sabiendo manejar apropiadamente un día a día intenso, lleno de desafíos y responsabilidades, que algunas más, algunas menos, sentimos que no podemos cumplir apropiadamente.

Un estudio 2023 de Gallup mostró que a nivel mundial el compromiso (engagement) ha aumentado; hay una relación con que en tiempos difíciles, el compromiso aumenta. Si bien aún es solamente un 23% el porcentaje de personas que están comprometidas en el trabajo, este valor ha aumentado consistentemente desde un 12% en 2009, y en 20% en 2020.

Sería bonito si es que el estrés no hubiese también aumentado, y en similar medida que el compromiso.

En 2009, eran un 31% los que declaraban estar estresados, y ahora es un 44%. El compromiso nunca había estado tan alto en la historia, bueno pues, el estrés tampoco. Y lo que pasa es que eso implica que las personas lo están pasando mal, están incómodas e irritables, pero también que pierden su capacidad de ser productivas, efectivas y probablemente no aporten a que el equipo esté mejor. Al final está pasando que no se pueden cambiar los factores externos del estrés, ni las personas están pudiendo manejarse a sí mismas, ni los líderes están pudiendo ayudar a sus equipos.

Y no es bonito, porque además no han sido pocos los líderes que hemos escuchado que califican como “alguien comprometido” a alguien que se queda trabajando más allá del horario asignado, a alguien que no dice que no, sino que asume compromisos aunque en la agenda ya no quepan, a alguien incluso, que se ofrece a colaborar aún con una lista de pendientes que significan un costo para la organización y el equipo.

Y entonces así parece tener sentido, estamos más comprometidos, pero a costa de un altísimo estrés, agotamiento, burnout o como quiera llamarle, que además, termina limitándonos.

Si hiciéramos una actuación sobre la realidad actual, con mi hermana y mi prima tendríamos cada vez más difícil la tarea, no sólo por el contexto actual, sino que también, porque probablemente nos costaría más captar la atención de un entorno evasivo del presente, multitasker y ansioso, síntomas del estrés y que atentan contra el bienestar.

Por eso, mientras las luces de colores aparecen en casas y oficinas, y se escuchan canciones navideñas a lo lejos, reservemos tiempo valioso para parar, para evaluar, para sentir cómo estamos, tomar acción, evaluar compasivamente y reconectarnos. Al menos que ese sea nuestro regalo. Es Diciembre.

Javier Pumarino

Líder Experiencia de Aprendizaje