
La tarea que define su año (y que aún están a tiempo de hacer)
Ya terminan los meses estivales en Chile, y, si bien cada vez más personas se mantienen trabajando en estos meses, la intensidad operativa baja.
Y con esa baja, aparece una excelente oportunidad: pensar estratégicamente, repensar ciertas decisiones, metodologías, procesos y buscar oportunidades. Si no la aprovechamos, el año comienza exactamente igual que terminó el anterior.
A mí esta época me ilusiona, me genera ansiedad y curiosidad. Vuelvo a creer que podemos revolucionar el mundo y encontrar la llave maestra para dar un salto aún más grande del que hemos dado los últimos años.
Con el tiempo he aprendido que no se trata de que todo ocurra rápido, sino de que ocurra mejor; la realidad me recuerda ir paso a paso, equilibrar la creatividad y la innovación, y no perder lo valioso que hemos conseguido.
Capacitación y cultura deben estar alineadas
Tenemos muchos clientes con un nivel avanzado en formación. Sin embargo, seguimos viendo, en el entorno de las organizaciones, que siguen pidiendo los mismos temas de capacitación de hace 10 o 15 años.
No es que esos temas no sean relevantes ni que no deban trabajarse, pero sí requieren una “vuelta mayor”.
Un ejemplo: Motivación. Una competencia clave hoy; los niveles de motivación están bajos, y activarlos no está siendo fácil.
Pero si la solución es pedirle a una consultora que les recuerde a los líderes que tienen que motivar a sus equipos y descubrir qué los mueve, estamos quedándonos en la superficie. Les podemos entregar técnicas para motivar, practicar conversaciones y diseñar experiencias muy valiosas como solemos hacer en Hux Consultores, pero si la capacitación y la cultura no están alineadas, el impacto es limitado.
No me imagino a un líder en 2026 que no sepa que tiene que motivar a su equipo. La “vuelta mayor” no es técnica, es más incómoda; tiene que ver con preguntarnos por qué no están motivando los líderes o qué es lo que pasa con los colaboradores que no se motivan. Muchas veces el análisis es cultural, no metodológico.
Si el problema no es de herramientas, es de cultura
Otro ejemplo que me encanta. El nivel de Accountability o la proactividad. También son claves.
¡Por supuesto que hay que trabajarlos! ¿Será necesario contratar a alguien para que recuerde a las personas que tienen que hacerse responsables? ¿No sabrán los líderes que tienen que hacerlo? La pregunta más incómoda es: ¿qué está impidiendo que lo hagan?
Hemos escuchado a muchos trabajadores decir “si me pongo proactivo, o creativo, me van a dar más pega, y ya no me alcanza la agenda”. Entonces, ¿es un tema de capacitación? Quizás sí, en parte. Pero la mayoría de las veces el desafío es mucho más profundo y tiene que ver con cómo está diseñada la cultura, las cargas de trabajo, cómo se maneja la presión, el error, el compromiso y el reconocimiento.
Y podríamos seguir con el mismo molde, que los trabajadores sean colaborativos (¿no saben que tienen que ser colaborativos?), que gestionen mejor su tiempo (¿no saben que tienen que hacerlo?), que negocien mejor, que sean más resilientes o que se adapten al cambio. Las técnicas y los ejercicios prácticos ayudan -mucho- pero en muchas organizaciones terminan siendo buenos recursos para tierras poco fértiles.
Porque cuando las prioridades, hábitos y estilos de liderazgo empujan en otra dirección, el problema no es de herramientas; es de cultura.
Aún hay tiempo para hacer las preguntas correctas
Entonces, en estos primeros meses del año, todavía hay tiempo para abordar la tarea de pensar estratégicamente qué se quiere trabajar, en qué se quiere convertir a los líderes y qué es lo que realmente les está faltando (y por qué).
Desde ahí, se pueden definir temas, actividades, pero también el alineamiento cultural necesario para que esas definiciones tengan impacto.
Hay muchos recursos disponibles —más aún con el impulso de la inteligencia artificial— y eso es una buena noticia. Pero sin un fundamento claro, es fácil entrar en una rueda de iniciativas que no producen el efecto esperado.
Si no han hecho la tarea, aún no termina el verano; tengan esta conversación y pregúntense qué buscan, cómo la capacitación aporta a este propósito y cómo se alinea con lo que realmente ocurre en sus organizaciones.
También; ¿qué aspectos culturales deben ir cambiando para lograr lo que quieren ser?
Para esas conversaciones, pueden apoyarse en nosotros. Nos mueve precisamente eso, ayudar a dar esa “vuelta mayor” que convierta la capacitación en transformación real y haya mejores líderes para el mundo.
Podemos seguir incorporando herramientas, metodologías y nuevas tendencias.
Podemos incluso diseñar excelentes programas.
Pero cuando capacitación y cultura no están alineadas, la formación se vuelve cosmética.
Javier Pumarino
Líder de Proyecto
