Desde hace muchísimos años, venimos escuchando la duda, cada vez menos dudosa, de si el líder se hace o se nace.
Todos nacemos con un potencial de liderazgo, probablemente, pero depende del entorno en que uno se desenvuelva y cómo lo haga, el que ese potencial se active de mayor o menor manera.
Por suerte, son cada vez más las universidades, e incluso colegios, que incorporan ramos vinculados con liderazgo o algunas de sus habilidades, pero en el mundo laboral, aún se ven algunas deficiencias que resultan claves.
No quiero solo culpar a los líderes actuales; ser líderes hoy es cada vez más difícil por la gran cantidad de focos, de circunstancias particulares, la gran cantidad de cambios y de demandas que tienen.
Simplificando el desarrollo del líder
Uno de los elementos principales que se tienen que considerar es que los liderazgos han cambiado mucho, y por lo tanto, los modelos antiguos no son necesariamente un ejemplo. También las investigaciones y estudios varían cada vez, promoviendo o disminuyendo ciertos rasgos claves.
Simplificar este desafío, entonces, es clave. Y desde @HuxConsultores hemos adaptado esa visión a los distintos desafíos que requieren nuestros clientes. Sin embargo, podemos tener la patudez de decir que un líder hoy tiene que contener a personas cada vez más estresadas, agotadas, con sensación de poco reconocimiento, y que viven no solo múltiples cambios, sino que también reciben, muchas veces, a clientes iguales o más agitados.
Para ello, los líderes deben darse el espacio para conversar, observar y mapear a sus equipos y a cada persona por separado; el feedback recurrente y apuntando hacia el futuro, empatizar con las realidades particulares de cada uno, y entregar información de forma clara y específica.
El segundo foco sobre el cual hemos desafiado a los líderes es el de desafiar o movilizar. Algo difícil de equilibrar con la contención, pero no son contrapuestos; desafiar o movilizar implica delegar, implica entregar autonomía, implica asignar proyectos interesantes, que pongan en acción sus fortalezas, motivadores intrínsecos y les permita reconectar con el propósito del rol y el personal.
Para desafiar, es necesario que los objetivos sean claros, hacer gestión y seguimiento constante, desafiar la creatividad, la mejora continua o la resolución de problemas, y, usando el modelo Flow, por ejemplo, llevar a sus colaboradores a esa zona.
Liderazgo como una construcción cotidiana
Hace unas semanas leía que muchos líderes no son formados antes de serlo, y se encuentran el desafío de aprender ya estando en ese rol. Muchos líderes llegan a esa posición sin saber cómo contener ni cómo movilizar a sus equipos, y en medio de su experimentación, cometen errores que alejan a veces a equipos que tampoco son fáciles de liderar.
Quizás sí, una clave relevante para este proceso es cultivar la humildad, la mentalidad de crecimiento, la vulnerabilidad y las ganas de aprender. El líder imperturbable, que se las sabe todas, que no necesita aprender más, y que se “sirve del puesto”, ha quedado atrás, no hay más espacio para ellos, pero lo difícil, es que quienes cierran los ojos y siguen con su liderazgo “de nacimiento”, sin pensar que el líder también se hace, y día a día, están al borde de la extinción.
Javier Pumarino
Líder de Proyecto
Equipo HUX


