¿Cuándo comienza realmente el desarrollo de un líder?
    Liderazgo

    ¿Cuándo comienza realmente el desarrollo de un líder?

    26 de noviembre de 2024·3 min

    Desde hace muchísimos años, venimos escuchando la duda, cada vez menos dudosa, de si el líder se hace o se nace.

    Todos nacemos con un potencial de liderazgo, probablemente, pero depende del entorno en que uno se desenvuelva y cómo lo haga, el que ese potencial se active de mayor o menor manera.

    Por suerte, son cada vez más las universidades, e incluso colegios, que incorporan ramos vinculados con liderazgo o algunas de sus habilidades, pero en el mundo laboral, aún se ven algunas deficiencias que resultan claves.

    No quiero solo culpar a los líderes actuales; ser líderes hoy es cada vez más difícil por la gran cantidad de focos, de circunstancias particulares, la gran cantidad de cambios y de demandas que tienen.

    Simplificando el desarrollo del líder

    Uno de los elementos principales que se tienen que considerar es que los liderazgos han cambiado mucho, y por lo tanto, los modelos antiguos no son necesariamente un ejemplo. También las investigaciones y estudios varían cada vez, promoviendo o disminuyendo ciertos rasgos claves.

    Simplificar este desafío, entonces, es clave. Y desde @HuxConsultores hemos adaptado esa visión a los distintos desafíos que requieren nuestros clientes. Sin embargo, podemos tener la patudez de decir que un líder hoy tiene que contener a personas cada vez más estresadas, agotadas, con sensación de poco reconocimiento, y que viven no solo múltiples cambios, sino que también reciben, muchas veces, a clientes iguales o más agitados.

    Para ello, los líderes deben darse el espacio para conversar, observar y mapear a sus equipos y a cada persona por separado; el feedback recurrente y apuntando hacia el futuro, empatizar con las realidades particulares de cada uno, y entregar información de forma clara y específica.

    El segundo foco sobre el cual hemos desafiado a los líderes es el de desafiar o movilizar. Algo difícil de equilibrar con la contención, pero no son contrapuestos; desafiar o movilizar implica delegar, implica entregar autonomía, implica asignar proyectos interesantes, que pongan en acción sus fortalezas, motivadores intrínsecos y les permita reconectar con el propósito del rol y el personal.

    Para desafiar, es necesario que los objetivos sean claros, hacer gestión y seguimiento constante, desafiar la creatividad, la mejora continua o la resolución de problemas, y, usando el modelo Flow, por ejemplo, llevar a sus colaboradores a esa zona.

    Liderazgo como una construcción cotidiana

    Hace unas semanas leía que muchos líderes no son formados antes de serlo, y se encuentran el desafío de aprender ya estando en ese rol. Muchos líderes llegan a esa posición sin saber cómo contener ni cómo movilizar a sus equipos, y en medio de su experimentación, cometen errores que alejan a veces a equipos que tampoco son fáciles de liderar.

    Quizás sí, una clave relevante para este proceso es cultivar la humildad, la mentalidad de crecimiento, la vulnerabilidad y las ganas de aprender. El líder imperturbable, que se las sabe todas, que no necesita aprender más, y que se “sirve del puesto”, ha quedado atrás, no hay más espacio para ellos, pero lo difícil, es que quienes cierran los ojos y siguen con su liderazgo “de nacimiento”, sin pensar que el líder también se hace, y día a día, están al borde de la extinción.

    Javier Pumarino

    Líder de Proyecto

    Escrito por

    Equipo HUX

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