Ha pasado casi un mes desde que se implementó la Ley Karin en Chile. Efectivamente, lo que se preveía ha sucedido, las denuncias han aumentado, especialmente en el sector privado. Para muchos esto es un problema, pero si pensamos que estamos en un proceso social de ajuste, también podemos pensar que estamos en el camino correcto para promover espacios laborales seguros y respetuosos.
Durante este mes, hemos visto tertulias, debates, charlas, capacitaciones…y en todos estos espacios, uno de los temas que suele pasar desapercibido es que la ley contempla la protección de los trabajadores que puedan recibir acoso o actos de violencia, no únicamente por parte de jefaturas o compañeros de trabajo, sino también por parte de proveedores, usuarios y clientes. La intención de la ley no es sancionar, es prevenir estas situaciones para generar lugares de trabajo que permitan a las personas trabajar en “paz y armonía”. ¿Por qué es importante trabajar en este tipo de ambientes? Muy sencillo, para tener un país desarrollado.
Esto es tremendamente relevante. El desarrollo económico de un país depende en gran medida de la productividad de las organizaciones. Y la productividad no se da en ambientes que expongan a las personas a ambientes displacenteros y agresivos.
La agresividad transforma el clima laboral en un estímulo aversivo para las personas, algo que afecta, entre otras dimensiones, a la capacidad de procesamiento cognitivo de los seres humanos. Dicho de otra forma, cuando estamos con niveles de estrés o ansiedad muy elevados, se entorpece el despliegue de nuestra virtudes, es decir, no se manifiesta nuestro potencial. Por ejemplo, hay investigaciones que demuestran que las habilidades para enfrentar desafíos de forma creativa, disminuyen e incluso desaparecen totalmente. No en vano la creatividad tiene una correlación negativa con ambientes donde se vive con alta frecuencia la decepción, la frustración o la tristeza. Además, la capacidad de prestar atención se ve degradada, por lo que la accidentabilidad o la probabilidad de que alguien sufra un accidente aumenta en ambientes violentos. Y eso no es todo, tenemos más evidencias que podríamos ir enumerando. Solo por mencionar algunas más; la capacidad para procesar la información de forma efectiva también se ve mermada, la motivación desaparece, el involucramiento con la tarea se hace mucho más frágil, la rotación de trabajadores aumenta exponencialmente, llegando hasta un 23% cuando el clima es malo, las relaciones interpersonales se vuelven más frágiles y superficiales…¿seguimos o ya es suficiente?
Si vives en Chile te hago una pregunta ¿Dónde preferirías vivir, en un país sub-desarrollado, en vías de desarrollo o en un país plenamente desarrollado? Si tu respuesta es “plenamente desarrollado” el camino es claro y poco ambivalente. Debemos mejorar la productividad de la fuerza laboral y fomentar la capacidad de innovación de la industria. Esto se logra únicamente en ambientes de respeto y sin violencia.
“(…) You may say I’m a dreamer
But I’m not the only one
I hope someday you’ll join us
And the world will be as one (…)”
Imagine
John Lennon
Daniel Rovira
Líder de Proyecto
Equipo HUX


