Una de las mayores barreras para mejorar el liderazgo es la falta de autoconocimiento.
¿Has escuchado hablar del efecto Dunning-Kruger? Este señala que las personas menos competentes creen saber más de lo que realmente saben, mientras que los más competentes se dan cuenta, e incluso les interesa conocer, sus limitaciones. Este efecto, aplicado al liderazgo, genera que, aquellos que piensan que son “ excelentes” líderes, a menudo no lo son y, no solo no lo son, sino que se ciegan frente a los potenciales “feedbacks” que le pudiera dar su entorno para mejorar.
¿Qué puedes hacer si tienes un rol de liderazgo y no quieres caer en esta trampa? Para empezar, ampliar tu nivel de proactividad frente al fenómeno del autodescubrimiento. Sabemos que no es algo fácil, porque esto abre un espacio de vulnerabilidad que no es cómodo de gestionar para algunas personas. En muchos de los talleres que realizamos desde HUX con equipos de líderes, generamos dinámicas que permiten a los participantes entregar y recibir feedback con una pauta clara y en un espacio afectivo protegido. Esta experiencia siempre es valorada como muy significativa y la mayoría reconoce que es un ejercicio poco habitual.
No se trata solo de buscar elogios, sino de invitar a opiniones difíciles de escuchar. La retroalimentación constructiva es un espejo necesario para un liderazgo efectivo.
Romper la barrera de la intimidación
Según Ed Catmull, cofundador de Pixar, “cuanto más alto llegas, más distorsionada es la verdad”. El poder puede crear lo que Megan Reitz llama “advantage blindness”: una " ceguera ante las ventajas”, en la que los líderes no se dan cuenta de cómo su posición jerárquica y de autoridad, intimida a otros. Esto puede impedir que los trabajadores expresen sus verdaderas preocupaciones y/o que sean totalmente honestos al comunicar su evaluación frente a una persona que está en un escalón superior en el organigrama organizacional.
Frente a una situación así, se debe fomentar una cultura donde el desacuerdo sea bienvenido. Un equipo que no cuestiona es una señal de alerta. Invitar a los trabajadores a compartir opiniones divergentes y crear un ambiente de seguridad psicológica, donde la crítica sea constructiva y permita evitar el estancamiento y el conformismo.
Salir de la cámara de eco
El mal liderazgo se refuerza cuando solo se rodean de personas que piensan igual que él o ella. Esto crea una cámara de eco que refuerza sus creencias y minimiza la autocrítica. Sin diversidad de pensamiento, el líder se convence de que sus decisiones y su forma de ver el mundo son infalibles.
Para enfrentar esto, se debe buscar deliberadamente la diversidad en los equipos y cultivar una “red de desafío”: personas dispuestas a ofrecer críticas honestas, constructivas, enfocadas en mejorar. La diversidad de pensamiento no solo mejora las decisiones, sino que también reduce los riesgos de cometer errores.
Practicar la empatía consciente
El poder puede reducir la empatía de forma inconsciente. Estudios de Dacher Keltner (“ La Paradoja del Poder”) demuestran que el poder puede desinhibir a las personas, haciéndolas más egoístas sin darse cuenta. Con el tiempo, esta falta de empatía se vuelve permanente.
Si eres líder, te sugerimos cultivar la empatía activa. Escuchar genuinamente a los miembros de tu equipo, comprender sus desafíos y celebrar sus éxitos son prácticas fundamentales. La empatía es una habilidad que se puede fortalecer con práctica consciente.
Admitir errores con valentía
La autocrítica no debilita el liderazgo, lo fortalece. Admitir errores no solo construye credibilidad, sino que fomenta un ambiente de seguridad psicológica donde el equipo también se siente libre de cometer errores y aprender de ellos.
Debemos tener una actitud abierta al error. Compartir los propios fracasos y las lecciones aprendidas no solo mejoran las habilidades del líder, también establece una cultura de aprendizaje continuo.
La importancia de intervenir a tiempo
El líder poco consciente no es solo un problema organizacional, es un problema de salud pública. El estrés derivado de líderes ineficaces puede llevar a agotamiento, ansiedad y problemas de salud física. Además, afecta negativamente el desempeño y la retención del talento, impactando directamente en los resultados financieros de la empresa.
Las organizaciones deben implementar programas de desarrollo de liderazgo que incluyan formación en autoconciencia, empatía y gestión de la autoridad. La responsabilidad de romper el ciclo del liderazgo poco consciente, no recae únicamente en ti, como líder, sino en que dentro de tu organización se promueva la transparencia, el feedback más allá de los procesos de evaluación de desempeño formales y una cultura de mejora continua.
Un buen líder no nace ni se hace, se desarrolla con base en la interacción entre sus habilidades innatas y los distintos contextos en los que se van insertando durante su vida. Y en ese proceso de construcción, reconocer las propias áreas de mejora es el primer paso hacia un liderazgo que realmente inspire y eleve a los demás.
Equipo HUX


