Te planteo un par de preguntas para abrir la reflexión respecto al tema de esta columna:
¿Ser optimista es sinónimo de ingenuidad? ¿Ser realista requiere ser pesimista? ¿Cómo impacta el optimismo en el mundo del trabajo y en el liderazgo?
Veamos.
El optimismo es, en gran medida, una condición que se aprende desde la niñez 1y que, a la luz de las investigaciones que se han realizado en las últimas dos décadas, sabemos que predice una vida con mayor bienestar general, incluyendo mejor salud física2 y psicológica.
Hoy podemos afirmar que los individuos optimistas tienden a vivir vidas más largas y saludables, por ejemplo, recuperándose más rápido de enfermedades cardíacas y otras dolencias. Sabemos, además, que el optimismo se relaciona directamente con mayores capacidades para enfrentar compromisos y con mayor estabilidad de logros en el mundo socioeconómico.
En este sentido, el optimismo se relaciona, por ejemplo, con una mayor persistencia en realizar esfuerzos educativos y con obtener ingresos monetarios más elevados. De forma menos robusta, pero de todas maneras con evidencias claras, los optimistas parece que son capaces de vivir mejor el mundo relacional, tanto a nivel romántico como familiar o amistoso3.
Qué es el optimismo
Pero, ¿qué es el optimismo? Una forma simple de explicarlo es desde el punto de vista de las expectativas. Las personas optimistas esperan y creen que les sucederán cosas buenas. Las pesimistas, lo contrarío.
Si ampliamos esto a elementos de la vida cotidiana, podríamos decir que el optimista afronta con mayor confianza los desafíos, con una tendencia a perseverar frente a los imprevistos y cambios. Por otro lado, el pesimista, afronta con más dudas estos mismos desafíos, siendo más frágil en su persistencia cuando debe enfrentar progresos lentos o complejos.
Ahora bien, hasta aquí, si te estás cuestionando a ti mismo frente a estos planteamientos, debes saber que la mayoría de nosotros, los seres humanos, somos optimistas en general. Este es un rasgo de personalidad individual relativamente estable en el tiempo. Obviamente, en función de la etapa y las situaciones particulares que estemos viviendo, este rasgo de personalidad se amplía más o menos.
Para aquellas personas que en la reflexión que les propuse al inicio de este texto, pensaron que el optimismo es sinónimo de ingenuidad, hay que aclarar que, efectivamente el optimismo puede tener desventajas en casos extremos ( por ejemplo, subestimar algunos riesgos o ignorar información negativa), generalmente cumple una función adaptativa al potenciar conductas proactivas y disminuir el estrés para hacerlo funcional frente a los problemas. Es por esto que se hace necesario acompañar el optimismo con el apellido "realista".
En este punto es donde aparece la necesidad de desarrollar la habilidad a través de la práctica. El optimismo realista se puede " aprender" y ampliar a través de ejercicios cognitivos-conductuales. Existen ejercicios que hacen posible desafiar las creencias que suprimen el optimismo a la vez que facilitan el ensayo activo de estrategias para la obtención de resultados positivos.
Liderazgo y optimismo
En resumen, el desarrollo del optimismo realista implica una combinación de cambios cognitivos personales, el desarrollo de habilidades de afrontamiento, un ajuste consciente de expectativas y buscar intencionadamente la interacción con un entorno social de apoyo. Es un trabajo de desarrollo personal y de autoconsciencia.
Es por esto que si tienes un rol de liderazgo, puedes ser un modelo de rol conductual frente a los desafíos por los que esté pasando tu equipo y tu organización. En la medida que muestres explícitamente conductas realistamente optimistas estarás aportando desde varios aspectos: a la salud organizacional (clima), a que la probabilidad de que se alcancen las metas (KPI) sea más alta, a que el estrés laboral se maneje con más y mejores herramientas de afrontamiento o a superar las crisis con mayor agilidad.
Dicho todo esto y viendo cómo impacta el optimismo en la vida, el mundo del trabajo y en el liderazgo, ¿no tienes ganas de incluirlo en tu desarrollo personal?
Daniel Rovira
Líder de Proyecto
NOTAS
- El rol predisponente del optimismo. (Vera-Villarroel, Pávez y Silva, 2012) (Version online acá) ↩︎
- Cognitive, Affective & Behavioral Neuroscience (Varios autores, 2021)↩︎
- Optimismo. (Carver, Scheier y Segerstrom, 2010) (reseña online acá) ↩︎
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